La idea del Gobierno es hacer frente a un déficit que supera los $ 50.000 millones.

La operación, que es rechazada por la oposición, se ejecutará en 2018. Pablo Giuliano. Corresponsal desde Sao Paulo, Brasil El gobierno de Michel Temer inauguró hoy la nueva era de las privatizaciones en Brasil al anunciar que abrirá el capital de la empresa eléctrica más grande de América Latina, Electrobras, a raíz del fracaso de la política de austeridad para evitar un déficit fiscal y la falta de consenso para aumentar impuestos.

“Se está poniendo en riesgo la seguridad energética del país, están vendiendo patrimonio nacional y tarifas más altas para la población”, alertó la expresidenta Dilma Rousseff, del opositor Partido de los Trabajadores. Lo cierto es que el Gobierno eligió privatizar -lo informó en la Bolsa de Valores de Sao Paulo con un comunicado del Ministerio de Minas y Energía- antes que subir impuestos a las clases altas, que fueron propuestos por el equipo de Gobierno.

El régimen espera recaudar 20.000 millones de reales ($ 6.000 millones) con la apertura de capital de Electrobras. “Es una operación que debe ocurrir a inicios de 2018”, dijo el viceministro de Minas y Energía, Paulo Pedrosa. El modelo que será adoptado para la privatización del gigante eléctrico es similar al utilizado en la década del 90 para la venta de la constructora de aviones Embraer y la minera Vale.

En un comunicado, el Gobierno citó los casos de Italia y Francia en privatizar el sistema eléctrico para reducir costos de mantenimiento. S

erán preservadas de la privatización la central hidroeléctrica binacional brasileño-paraguaya Itaipú y la empresa estatal Electronuclear, que se encarga del programa de energía atómica nacional.

La empresa tiene una deuda de $ 5.900 millones y su apertura de capital será una señal del ciclo de reformas encaradas por Temer, como el techo del gasto público por 20 años y la flexibilización de las leyes laborales.

“No hay espacio para aumentar las tarifas y trasladar precios al consumidor. La salida es abrir el capital y buscar inversión”, dijo el ministro de Minas y Energía, Fernando Coelho Filho, quien acusó a los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva y de Rousseff de haber aumentado la deuda de la empresa. El Gobierno federal reducirá su participación del 63% actual al 47% manteniendo la acción de oro (golden share), de acuerdo con el plan presentado por el Gobierno.

“Están cometiendo un delito de lesa patria. Todo es para cubrir el rojo fiscal que significa el fracaso del ajuste”, dijo el senador Lindbergh Farias, del Partido de los Trabajadores (PT). El Gobierno aumentó de $ 44.000 a $ 52.000 millones la meta de déficit fiscal de este año y de 2018, con el riesgo de que organismos oficiales pudieran dejar de operar debido a la falta de recursos. En ese marco, cuatro aeropuertos y líneas de transmisión eléctrica están en la agenda de concesiones y privatizaciones.

Con 45 centrales hidroeléctricas, 125 plantas termoeléctricas, 8 parques eólicos y 2 centrales nucleares, Electrobras es responsable del 34% (42.987 MW) de la generación eléctrica en Brasil. Es propietaria de 61.500 km de líneas de transmisión y 257 subestaciones y participa en  proyectos locales de generación y transmisión bajo construcción, incluidas centrales hidroeléctricas en los principales afluentes del río Amazonas, como las centrales Santo Antonio y Jirau en el río Madeira y Belo Monte en el río Xingú.

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