La deuda de Ecuador está por encima del límite constitucional del 40% y sigue expandiéndose. El presidente Lenín Moreno, en el poder desde el pasado 24 de mayo y que reprochó a su predecesor por no haber dejado las cuentas nacionales en orden, ha replicado la fórmula del endeudamiento de Rafael Correa al obtener casi 6.000 millones de dólares adicionales en cinco meses a través de los mercados internacionales y de inversiones en oro. La oposición critica la medida.

Ya no se esperan más compromisos para lo que queda de año, porque el hueco fiscal de 2017 está cubierto con la última emisión de bonos por la que han ingresado a las arcas ecuatorianas 2.500 millones de dólares, que deben ser devueltos en 10 años con una tasa de interés del 8,87%. Pero el equipo económico del Gobierno ha anunciado que en 2018 harán falta otros 10.000 millones de dólares para el presupuesto que se presentará la próxima semana.

La mayor parte —unos 7.000 millones de dólares— se irá en amortizar la deuda acumulada en los últimos años. Otros 2.700 millones cubrirán el déficit público, es decir, la diferencia entre los ingresos y los gastos del Estado.

Para el ministro de Finanzas, Carlos de la Torre, y para el presidente, Ecuador está en un nivel insostenible de endeudamiento pero, aseguran, el país no podrá rehuir el incremento de la deuda pública en el corto plazo. “Estamos buscando financiamiento en mejores condiciones para salir del endeudamiento caro por uno más barato y de largo plazo, lo cual puede tomar entre tres y cuatro años”, explicó el responsable de Finanzas al diario El Comercio.

La lógica económica no ha servido, sin embargo, para aplacar las diferencias crecientes con los miembros de Alianza PAÍS correístas. El último en levantar la polémica era, hasta el pasado 25 de agosto, asesor de Moreno. Ricardo Patiño renunció a su cargo el mismo día en que la Asamblea Nacional retiraba la inmunidad al vicepresidente sin funciones, Jorge Glas, para que pueda ser procesado en el caso Odebrecht.

250.000 viviendas nuevas

Patiño ha sido el encargado esta semana de azuzar a los militantes de Alianza PAÍS para recordarle al presidente que no se están cumpliendo las promesas de campaña, como entregar 250.000 viviendas o elevar la bonificación que se entrega a la población con menos recursos económicos. “No están construyendo nada. La oferta de aumentar el bono de 50 a 150 dólares, no hay ninguna persona que haya recibido ese incremento del bono ni se huele que lo vaya a recibir tampoco”, ironizó.

Para la llamada Misión casa para todos se destinarían, de acuerdo con la promesa electoral, 900 millones de dólares. Una cifra que saldría del Plan de Inversiones del Gobierno Nacional. Pero la semana pasada, el Banco Central de Ecuador se vio presionado por la iliquidez de las reservas internacionales —entre otras razones, por el aumento de las importaciones que hace que salgan divisas— a comprometer 200.000 onzas de oro a cambio de un crédito de 200 millones de dólares con el Banco de Pagos de Suiza. “En las últimas semanas, las reservas internacionales han bajado, llegando a un punto de unos 2.000 millones de dólares; por lo tanto, como precaución y responsabilidad activamos esta línea contingente para cubrir cualquier necesidad externa extraordinaria”, explicó a El Universo la gerente de la institución, Verónica Artola.

Con la última emisión de los 2.500 millones de dólares se restauró el nivel de reservas en el Banco Central y está previsto que esta semana se devuelvan los 200 millones de dólares para recuperar el oro. A su vez, el mismo banco invirtió otras 300.000 onzas de oro y 650 millones de dólares en bonos soberanos a cambio de que Deustche Bank prestase al país 500 millones de dólares. Esta operación es similar a la de una casa de empeños a gran escala.

En 35 meses, Ecuador deberá devolver el préstamo más un 4,75% de interés para recuperar el metal. Estos montos se suman a los 2.000 millones de dólares colocados en mayo, pautados por Correa con anterioridad como bonos soberanos con un alto interés y al préstamo de 637 millones que será desembolsado por el Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR). Moreno presentó además a mediados de octubre un plan económico con alza de impuestos y aranceles que dejará en las arcas 1.600 millones de dólares, según la estimación oficial.

LOS COMPROMISOS PETROLEROS CON CHINA Y TAILANDIA

En el presupuesto de 2018, el Gobierno calculará sus ingresos petroleros con base en un precio promedio por barril de casi 42 dólares y un aumento de 50.000 barriles diarios en su producción, pese a la restricción acordada por la OPEP que se cumple solo al 60%.

Lenín Moreno pedirá al organismo multilateral más flexibilidad dada la situación económica. Además, una vez calculado que los compromisos de preventa petrolera con China y Tailandia ascienden al precio actual de petróleo a 22.000 millones de dólares por pagar, el Gobierno está negociando alternativas para revisar esos montos.

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