El presidente tiene más de escapista que de presidente. Escapa de los escándalos sociales con tuits complacientes.

Se libra de los bochornos de sus ministros, con una siempre a la mano confrontación internacional.

Elude sus errores, su falta de impulso, la incapacidad obsesiva de su ya casi medio Gobierno con la muletilla boba de la culpa es de Correa.

A estas alturas las culpas y virtudes del expresidente están por aclararse en la Justicia y están super claras en la mente de los ciudadanos. La culpa es ahora de los que se escudan todavía en culpas ajenas que ni arreglan ni llevan ante los tribunales. Las culpas son suyas.Au nque haya aún quien le tenga complacencias extempora les.

El presidente escapa a servir la mesa que repite no dejaron servida.Y si no se digna a llevar a los desfalcadores ante La Ley, dígnese a explicar cómo la va a servir. N o hay una voz económ ica que diga que alcanza, que usted va a bajar el déficit.

El presidente escapa al mundo real, refugiado como está en apapachar abuelos y confesar que quiere largarse.

En el mundo real sus ministrosacumu lan superpoderes, su secreta rio general es parte de una estructura que le mete la mano al bolsillo de los depositantes y ni explica ni se va, su partido sigue siendo guarida de ladrones donde se refugian legisladoras que atracan a los suyos en el Parlamento.

Y su política exterior es tibia, timorata: condena a una narcodictadura por ofensas contra usted, no por matar a los venezolanos; reparte como desagüe a los que ya no puede mantener en el Gobierno;y permite pisoteos de parte de Assange, nacionalizado ilegalmente, porque teme tomar decisiones.

Usted calla; usted escapa. ¿cuánto más va a hacerlo?

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