Sostuvo que hay conceptos hacia un neoliberalismo, eliminando lo hecho en la revolución ciudadana

El historiador Juan Paz y Miño en declaraciones para ecuadorinmediato/radio, se refirió a los 100 primeros días de gobierno del Presidente Lenín Moreno. “Nos ha desubicado en el sentido de que el 52% de la población ciudadana que votó por él, creía y confiaba que existía un proyecto de continuidad de la Revolución Ciudadana, quizás hasta de profundización. Resulta que después de 100 días, el 49% de los ciudadanos que votaron en contra, parece que están muy contentos y a la expectativa de que el nuevo gobierno haga acciones políticas, encaminadas a la descorreización de la sociedad”.

Señaló que en otras épocas históricas también ha transcurrido “el cambio de un gobierno a otro, una readecuación de fuerzas sociales. Si es que estaba muy claro que la Revolución Ciudadana continuaba, es probable que las fuerzas de oposición a Rafael Correa estén hoy manifiestamente agresivas, levantadas, dando continuidad a su discurso del pasado, pero no ocurrió, más bien están calmadas, parece que confían en las perspectivas de gobierno”.

El historiador afirmó que el Primer Mandatario tenía que fijar su propia personalidad de gobierno, “pero hay dos variables que comenzaron a inquietar en estos 100 días. La una política y la otra económica. El momento en que el Presidente dice invitamos a un diálogo, ahora se respira un aire de libertad, produce un tipo de descalabro de las personas, pero lo económico es más importante cuando dice no está la mesa servida (…), se están marcando serias diferencias y más aún cuando ya se adoptan algunas medidas”.

“El momento en que un banquero saluda a un Presidente de izquierda e identificado supuestamente con la revolución ciudadana, le dice: Señor Presidente, yo soy uno de entre tantos que no votamos por usted y ahora estamos gustosos de felicitar la gestión que está haciendo, creo que marca una definición clara de cómo se está apreciando desde estos sectores las acciones del gobierno”, mencionó.

Recordó que cuando la Ministra Eva García dijo que se iban a revisar algunos impuestos, “allí como historiador me inquieto porque nuestras oligarquías históricamente se han opuesto a tres cosas en la vida del país. Uno, la intervención del Estado en la economía, Dos, los impuestos directos como el impuesto a la renta que lo han resistido hasta nuestros días y tres, las reformas sociales y el Código del Trabajo a la cabeza. Cuando en ese marco hay este tipo de pronunciamientos, claro que hay un giro”.

Además, dijo que ya no es una cuestión solo de conceptos. “Evidentemente hay una ruptura clara con el gobierno de Rafael Correa, está marcada, es otro gobierno”.

Acerca del conflicto que tiene el Presidente Lenín Moreno con su propia militancia, el historiador comentó que “hay que responder otra vez más a la readecuación de fuerzas que ocurren en este tipo de cambios de gobierno. Ocurrió con el alfarismo. Cuando Alfaro muere, el radicalismo pierde su eje y enseguida las fuerzas sociales tratan de vincular el Estado a sus intereses. En la actual circunstancia, la comparación no es totalmente correcta, pero nos da algunos síntomas”.

Acotó que en este giro “las fuerzas sociales que están movilizándose; empresarios, movimientos sociales, políticos, partidos, tratan de que el Estado ahora funcione a su servicio, algo así como que esperan pescar a río revuelto a fin de que el Estado ahora redefina posiciones frente a sus propios intereses y el problema que se está viendo es que va ganando, por ejemplo, el sector privado, el espíritu de las cámaras es el que trata de hegemonizar”.

Paz y Miño expuso que en los estudios que existen en América latina “ese es el programa económico que en la región se lo denomina neoliberal y si bien los casos de corrupción ocasionan escándalo público y tienen que ser solucionados castigando a todo aquel que está involucrado, la política neoliberal, en cambio, es una masacre social porque ocasiona la perdida de condiciones de vida y de trabajo de millones de habitantes”.

En cuanto a si estos 100 días pueden ser considerados como el retorno al neoliberalismo, aseguró que todavía no porque no están definidas las condiciones totales de las políticas económicas. “Se anunció para septiembre y todavía no las tenemos. Sin embargo hay conceptos movilizados que dan a entender que por ese camino también se podría ir, con lo cual se pierde los diez años conquistados con el gobierno de Rafael Correa”.

Asimismo, sobre que significa para Alianza PAIS este periodo de tiempo, Juan Paz y Miño dijo que “los debilitó. De lo que se está viendo, Alianza PAIS tiene, internamente, conflictos precisamente por las orientaciones que se van dando en el gobierno y precisamente por añorar lo que estaba pasando con Rafael Correa. No se debería comparar con lo que pasaba en el gobierno anterior, sino estudiar y analizar las propias lógicas que tiene el gobierno actual. En 100 días todavía no está muy claro. Creo que con el pasar de los días esa apariencia de unidad se va a romper”.

Citó como ejemplo el posible llamado a una consulta popular. “¿Quién ha posicionado las ideas fundamentales? la derecha. Ellos dicen tenemos que consultar el camino económico a seguir para que se refuerce la actividad privada, tenemos que consultar ese desmantelamiento del estado correísta y acabar con la función de transparencia y control social”.

Acotó que “¿y Alianza PAIS? recién ayer es cuando hacen una reunión para pedir al Presidente una reunión para que planteen cuales van a hacer las preguntas. Ha faltado la iniciativa para decir ¿por qué no consultamos tres cosas? La primera, que el Estado refuerce su acción de regularización del sector privado para que cumpla sus funciones hacia el Buen Vivir. Dos, ¿por qué no reforzamos si es que es necesario de subir los impuestos más allá del 60% para las capas más ricas de la población? y tres, que el Estado amplíe y fortifique los derechos sociales y ciudadanos y se prohíba cualquier tipo de flexibilización laboral”.

Por otro lado, aseguró que Rafael Correa ya no es presidente y por ende sus reacciones son las de un ciudadano “que naturalmente ve como su propio proyecto de orientación social, política, ha sido diferenciado tajantemente”.

Sin embargo, destacó que “lo que sí admiraría y admira Rafael Correa es que el nuevo gobierno también como que se erige sobre la base de esconder, tapar o por lo menos dejar en duda lo que se hizo en el otro gobierno y eso sí, históricamente, no es justificable porque ese modelo es un modelo que recogía lo que en América latina se trataba de hacer”.

Por ello, cuestionó de cómo va a quedar el principio de distribución de la riqueza “si se adoptan medidas aperturistas y se clama por el TLC, por la apert. Fuente Ecuadorinmediato

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