Dr. Francisco Herrera Araúz es Director General de Ecuadorinmediato.com

Tanto que, según esta encuesta todo el proceso de crisis es percibido como funesto para Ecuador, ya que un 78.8% considera como Ineficiente el manejo del problema y, un 63% considera infectivo el combate al narcotráfico por parte del gobierno de Ecuador.

      El impacto del suceso hizo mella en la palabra del presidente y su imagen, ya que al medirse en estos momentos la credibilidad en el mandatario, que al inicio del año gozaba de un 61%, lo que se refleja en abril con un crítico 42%, una pérdida de 20 puntos en el perjuicio que provoca contra el mandatario, que igual tiene un preocupante 49.7% que no le cree ya a Lenín Moreno Garcés, todo esto a un solo año de gobierno.

     ¿Por qué esa pérdida tan notoria como grave?, según la encuesta hay una medición que ha efectuado desde el momento mismo del inicio del régimen sobre La forma de ser del presidente. En el caso de Lenin Moreno ese se ha convertido a estas horas en el peor factor en su contra, ya que de un inicio con un 75% favorable a julio del 2017, ha descendido 45.1%. Mientras que este tema provoca que un 48.7% se vaya en contra de la forma de ser del mandatario.

     Dicen que las crisis reflejan a las personas tal como son, y ese ha resultado ser el caso del actual presidente y su gobierno,; hay que entender que el presidente Moreno atraviesa por un momento muy duro y la nación igual lo siente así.  Sin embargo, por manejo de la edición y la censura, la SECOM logró en los 10 meses anteriores disimular como evitar el discurso contradictorio y a momentos criticable del presidente Lenin Moreno, al cual los medios como la televisión ecuatoriana en todos sus canales lo trataron en forma benigna disimulando sus frases y contenidos que resultaban hirientes a la retina del público. Nunca se le vio al mandatario ofensivo, contradictorio o incoherente a la hora de presentarse ante el público. Esta vez, Lenin Moreno asumió un tono altisonante, se le vio amenazador y, con un alto grado de emotividad no controlada sacó ante la nación su verdadera forma de ser y, asumió decisiones apresuradas, lanzó amenazas duras, dio plazos fatales y no pudo dar una explicación consecuente de sus acciones para enfrentar los tres asesinatos, ni de él ni de sus ministros. Es decir, el presidente deberá asumir que su discurso como la imagen que está transmitiendo estaos momentos están generándole estos problemas.

     La imagen del presidente se vio empeorada con sus entrevistas con CNN y NTN24, ya que dieron a relucir una serie de datos confusos que dieron la impresión de que el mandatario no está diciendo la verdad a la nación. Sus incoherentes afirmaciones sobre el puente sobre el Rio Mataje “Que no va a ninguna parte” solo implicaron echar por tierra todo un proceso diplomático de negociación con Colombia y la aplicación del Plan Binacional, su denuncia a la fiscalía con lo entregado por el señor del Rincón, y las posteriores afirmaciones de su Secretario  Andrés Michelena,  de que se conocía y se había ocultado los presuntos aportes de las FARC  a su campaña electoral, dieron la impresión de que el presidente quiere disimular el tema, ya que de ser cierto lo implican directamente porque esos dineros fueron también a su campaña.

     Si hasta aquí se había logrado acallar las críticas con el discurso presidencial moderado y certero, esta crisis ha provocado un daño crítico a la imagen del mandatario que deberá revisar la forma como se está manejando la comunicación social en su entorno, ya que el haber ocultado muchos de sus errores públicos con los excesos de sus intervenciones, ahora le pasan factura la hora verdadera de ser y comportarse como es. Hay mucho que corregir en este campo señor presidente, y usted debe hacer un control de daños en el manejo de su imagen.

     Y como si fuese más crítico aún, Cedatos hizo un análisis comparativo con el exmandatario Rafael Correa y encuentra una recuperación de imagen del líder de la revolución ciudadana, ya que en su primer año de gobierno obtuvo un 64% de aprobación, y terminó con un 39% entre aceptación y credibilidad. El estudio de OP-E señala que a este mes de abril de 2018,  el ex presidente tiene un 55.7% de aceptación por lo que fue su gestión de los 10 años, medido entre un 43.9  que califica de buena y un 11.8% que considera como muy buena; es decir, que se evidencia un proceso de recuperación a las cifras con las que terminó su gobierno y toda la campaña que ha soportado por parte del régimen del presidente Moreno Garcés.

     Queda sonando en el ambiente la reflexión mas dura que se puede sacar como consecuencia de estos números: “No hay peor enemigo que tu conciencia y mejor espejo que la verdad” Cedotos

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