El gigante monumento de las dos manos de aluminio instaladas en la avenida de las Américas, cuyo mensaje busca resaltar la hospitalidad de Guayaquil, amaneció ayer con la leyenda: “¡$ 720 mil dólares! Horror”, a un costado de su base.

Aunque el escrito fue borrado pasado al mediodía, la foto se viralizó en redes sociales y desató cuestionamientos por el monto pagado por la obra y el concepto que se intenta comunicar con las manos.

Hay quienes en redes sociales aducen que la forma en la que se muestran las manos parecería que se trata de un presunto acto de coima. Otros cuestionan que al estar en la subida de un puente puede ser un elemento de distracción. Además, otros se preguntan si la base es sismorresistente para aguantar un fuerte movimiento telúrico.

Este monumento se planea posicionar como nuevo sitio turístico, símbolo de la “hospitalidad guayaquileña”, según funcionarios de la fundación municipal Guayaquil Siglo XXI, que contrató la obra.

El proceso de contratación de la elaboración de los diseños, estudios y ejecución del monumento a la Hospitalidad guayaquileña fue adjudicado a la contratista Linecomark, con un presupuesto referencial de $620.000, sin incluir el impuesto al valor agregado (IVA) y obras complementarias.

Wilfrido Matamoros, gerente de la fundación, señaló que la obra en total alcanzará los 720.000 dólares.

La contratista Linecomark (CineArte) es una empresa familiar, cuyo gerente general es Francisco Cevallos, hijo del escultor quiteño Édgar Cevallos, quien hizo las manos entrelazadas. Él también elaboró obras como el Guayas y Kil y el conjunto escultórico Las virtudes de Guayaquil”.

“Se vería mucho mejor en un estrechón de manos”, dijo Robert Osorio, un usuario de redes sociales, al comentar la posición en la que se encuentran las manos.

El escultor Diógenes Franco, cree que las dos manos se ven entrelazadas, dejando incompleta la expresión caritativa o de un amigo dando hospitalidad. “Unos brazos abiertos dan más amplitud de recibirlos, no cerrada”, indicó el escultor de obras como Juan Pueblo.

Él agregó que la obra podría ubicarse en una zona donde el peatón pueda interactuar con el monumento, como sucede con el Rey de la Galleta o Julio Jaramillo, en el centro.

El autor de la escultura dijo que las manos muestran a la urbe receptora y amigable. Indicó que las manos quedarán como fueron instaladas, sin placas y su base será revestida de un tipo de aluminio.

Ante la preocupación de que la obra colapse en un terremoto, el artista indicó que su base es sismorresistente.

En torno a las críticas del concepto de la obra indicó que al ser pública está sujeta de miradas. “Todos los conceptos positivos o negativos son perfectamente válidos y absolutamente respetables”, dijo.

Gastón Macías, escultor del monumento del cangrejero y fotógrafo del parque, consideró acertada la puesta de las manos entrelazadas. “Es una obra de arte y cumple la meta con la que fue propuesta la coordialidad y amabilidad que representa al guayaquileño”. (I)

720
mil dólares costó el monumento a hospitalidad guayaquileña

Apuntes
Obras en monumento. Para darle mayor realce a las manos se espera hasta diciembre completar la iluminación led, lo que demandaría una inversión adicional de $ 100.000. El proceso para la contratación de esta obra está en estudio y en los próximos días saldrá el concurso. El escultor quiteño Édgar Cevallos, autor de la obra, refirió que la iluminación led cada noche pintará de colores de la bandera de Guayaquil y de Ecuador para un realce a los volúmenes de la
obra.

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